10.25.2010

CARTA ESTELAR AUSTRAL

8.29.2010

Estructura del Sol

5.19.2010

La Esfera Celeste...

5.17.2010

HUSOS HORARIOS. (TIME ZONE)

5.16.2010

Astrónomo uruguayo premiado por educar en la Ciencia.


      Daniel Altschuler, uruguayo de nacimiento, es un astrofísico que está vinculado a varias universidades y centros de investigación de Estados Unidos, España y Puerto Rico.

      El graduado de la Facultad de Ingeniería del la Universidad de la República ha dedicado gran parte de su trabajo a divulgar el conocimiento científico en la población en general, y a estudiar la pseudociencia.

      Estas tareas le merecieron obtener, según informa El País de Madrid, el premio Andrew W. Gemant del American Institute of Physics, que le otorga un premio de US$ 5 mil, y otros US$ 3 mil para potenciar la divulgación de la ciencia en una institución que elija.
      "Junto a su investigación de alto nivel en astronomía, el catedrático Altschuler ha seguido una segunda carrera, la de educar al público en la ciencia a través de sus libros, artículos, conferencias, exposiciones y otras actividades", explicó Catherine O´Riordan, vicepresidente del instituto estadounidense, según consigna el matutino español.
       Altschuler será orador en la conferencia de la reunión de la American Astronomical Society en Miami. La temática será la Ciencia, pseudociencia y educación.
      Su trabajo se centra, según dijo el astrónomo al diario español, en un paradigma: "Colectivamente, sabemos ahora mucho más sobre la vida, el universo y todo lo demás de lo que Aristóteles o Arquímedes sabían hace 2.000 años, y también más de lo que sabíamos hace unos cuantos cientos de años. Sin embargo, una gran parte del público sabe mucho menos de lo que se sabía entonces y mantienen creencias propias de un habitante de las cavernas, con el mayor respeto para los habitantes de las cavernas, que no podían elegir".

9.28.2009

Meteorología y Climatología:


La meteorología es la ciencia que se ocupa de los fenomenos que ocurren a corto plazo en las capas bajas de la atmósfera, o sea, donde se desarrolla la vida de plantas y animales. La meteorología estudia los cambios atmosféricos que se producen a cada momento, utilizando parámetros como la temperatura del aire, su humedad, la presión atmosférica, el viento o las precipitaciones. El objetivo de la meteorología es predecir el tiempo que va a hacer en 24 o 48 horas y, en menor medida, elaborar un pronóstico del tiempo a medio plazo.La climatología es la ciencia que estudia el clima y sus variaciones a lo largo del tiempo. Aunque utiliza los mismos parámetros que la meteorología, su objetivo es distinto, ya que no pretende hacer previsiones inmediatas, sinó estudiar las características climáticas a largo plazo.El clima es el conjunto de fenómenos meteorológicos que caracterizan las condiciones habituales o más probables de un punto determinado de la superficie terrestre. Es, por tanto, una serie de valores estadísticos. Por ejemplo, aunque en un desierto se pueda producir, eventualmente, una tormenta con precipitación abundante, su clima sigue siendo desertico, ya que la probabilidad de que esto ocurra es muy baja.

La predicción del tiempo atmosférico:La meteorología y la climatología estudian la atmósfera desde varias perspectivas. Por un lado, describen las condiciones generales del tiempo atmosférico en una zona y época concretas. Por otro, investigan el comportamiento de las grandes masas de aire con el fin de establecer leyes generales respecto a su influencia sobre otros factores. Finalmente, analizan cada uno de estos factores particulares (temperatura, presión, humedad, ... ) con el fin de descubrir las leyes que los gobiernan y poder hacer una previsión del tiempo acertada.La meteorología tiene diversas aplicaciones prácticas, además de las evidentes. Por ejemplo, la meteorología aeronáutica se especializa en todo lo que afecta al tráfico aéreo; la meteorología agraria pretende predecir las condiciones adecuadas para las distintas labores agrícolas; la meteorología médica estudia la influencia de los factores atmosféricos sobre la salud humana.

Los mapas del tiempo:
El mapa del tiempo que podemos ver en el periódico o la televisión es el resultado de siglos de experiencia. Inicialmente se trataba de simples anotaciones sobre fenómenos meteorológicos observados en distintos lugares.Con el tiempo se fueron perfeccionando. La invención de diversos aparatos de medición (higrómetro, termómetro, barómetro, anemómetro, ... ) hizo proliferar la aparición de estaciones meteorológicas y de organismos, a nivel regional, nacional e internacional, encargados de recopilar los datos y organizarlos.El verdadero avance llegó, sin embargo, en el siglo XX, con la puesta en órbita de satélites meteorológicos dotados de instrumentos fotográficos y analíticos cada vez más sofisticados. La informática ha contribuido enormemente a este avance, ya que los ordenadores son capaces de procesar muchos datos en poco tiempo y de elaborar modelos climàticos y de previsiones.
Movimientos de la Tierra:

La Tierra está en contínuo movimiento. Se desplaza, con el resto de planetas y cuerpos del Sistema Solar, girando alrededor del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Sin embargo, este movimiento afecta poco nuestra vida cotidiana.Más importante, para nosotros, es el movimiento que efectua describiendo su órbita alrededor del Sol, ya que determina el año y el cambio de estaciones. Y, aún más, la rotación de la Tierra alrededor de su propio eje, que provoca el día y la noche, que determina nuestros horarios y biorritmos y que, en definitiva, forma parte inexcusable de nuestras vidas.

El movimiento de traslación: el año.Por el movimiento de traslación la Tierra se mueve alrededor del Sol, impulsada por la gravitación, en 365 días, 5 horas y 57 minutos, equivalente a 365,2422 días, que es la duración del año. Nuestro planeta describe una trayectoria elíptica de 930 millones de kilómetros, a una distancia media del Sol de 150 millones de kilómetros. El Sol se encuentra en uno de los focos de la elipse. La distancia media Sol-Tierra es 1 U.A. (Unidad Astronómica), que equivale a 149.675.000 km.Como resultado de ese larguísimo camino, la Tierra viaja a una velocidad de 29,5 kilómetros por segundo, recorriendo en una hora 106.000 kilómetros, o 2.544.000 kilómetros al día.La excentricidad de la órbita terrestre hace variar la distancia entre la Tierra y el Sol en el transcurso de un año. A primeros de enero la Tierra alcanza su máxima proximidad al Sol y se dice que pasa por el perihelio. A principios de julio llega a su máxima lejanía y está en afelio. La distancia Tierra-Sol en el perihelio es de 142.700.000 kilómetros y la distancia Tierra-Sol en el afelio es de 151.800.000 kilómetros.

El movimiento de rotación: el día.
Cada 24 horas (cada 23 h 56 minutos), la Tierra da una vuelta completa alrededor de un eje ideal que pasa por los polos. Gira en dirección Oeste-Este, en sentido directo (contrario al de las agujas del reloj), produciendo la impresión de que es el cielo el que gira alrededor de nuestro planeta.A este movimiento, denominado rotación, se debe la sucesión de días y noches, siendo de día el tiempo en que nuestro horizonte aparece iluminado por el Sol, y de noche cuando el horizonte permanece oculto a los rayos solares. La mitad del globo terrestre quedará iluminada, en dicha mitad es de día mientras que en el lado oscuro es de noche. En su movimiento de rotación, los distintos continentes pasan del día a la noche y de la noche al día.

7.15.2009

4.14.2009

UN POCO DE HISTORIA.

Cuatrocientos años después de que Galileo asegurara que la Tierra se movía alrededor del Sol, cien países se suman a las actividades bajo el lema: Un Universo para que lo descubras. En 1609 Galileo Galilei apuntó por primera vez al cielo con un telescopio y 400 años después, en 2009, se conmemora con el comienzo del Año Internacional de la Astronomía (AIA). En mayo de 1609, Galileo recibe de París una carta del francés Jacques Badovere, uno de sus antiguos alumnos, quien le confirma un rumor insistente: la existencia de un telescopio que permite ver los objetos lejanos. Fabricado en Holanda, este telescopio habría permitido ya ver estrellas invisibles a simple vista. Con esta única descripción, Galileo, construye su primer telescopio. Al contrario que el telescopio holandés, éste no deforma los objetos y los aumenta 6 veces, o sea el doble que su oponente. También es el único de la época que consigue obtener una imagen derecha gracias a la utilización de una lente divergente en el ocular. Este invento marca un giro en la vida de Galileo.
En pocas semanas, descubrirá la naturaleza de la Vía Láctea, cuenta las estrellas de la constelación de Orión y constata que ciertas estrellas visibles a simple vista son, en verdad, cúmulos de estrellas. Galileo observa los anillos de Saturno pero no descubre su naturaleza. Estudia igualmente las manchas solares.
El 7 de enero 1610, Galileo hace un descubrimiento capital: remarca 3 “estrellas” pequeñas en la periferia de Júpiter. Después de varias noches de observación, descubre que son cuatro y que giran alrededor del planeta. Se trata de los satélites de Júpiter, que llama Calixto, Europa, Ganímedes e Io. El 4 de marzo 1610, publica en Florencia sus descubrimientos.
Para él, Júpiter y sus satélites son un modelo del Sistema Solar. Gracias a ellos, piensa poder demostrar que las órbitas de cristal de Aristóteles no existen y que todos los cuerpos celestes no giran alrededor de la Tierra. Es un golpe muy duro a los aristotélicos. Él corrige también a ciertos copernicanos que pretenden que todos los cuerpos celestes giran alrededor del Sol.
El hecho de que un planeta tuviera planetas más pequeños girando a su alrededor era un problema, porque se oponía al dogma de que todo giraba en torno a la Tierra. Los escépticos no tuvieron más mirar a través de la lente para descubrir que era cierto. A finales de ese año pudo ver las fases de Venus, que en sí son una contradicción de la teoría de Ptolomeo y una prueba del acierto de Copérnico. Según Ptolomeo, es decir, según el geocentrismo, de las fases de un astro serían visibles sólo la nueva y la creciente, el hecho de que Galileo observara las cuatro demostraba que Venus giraba alrededor del Sol, y no alrededor de la Tierra…..
En el año 2009 se cumplen 400 años del uso por primera vez del telescopio para la observación astronómica por parte de Galileo Galieli. Este año fue declarado por la ONU Año Internacional de la Astronomía.









3.16.2009



En esta fotografía se aprecia una nebulosa iluminada por estrellas jovenes que se encuentran en su interior y en sus alrededores.

Esta fotografía satelital nos muestra el Río de la Plata visto desde el espacio. Ssobre nuestra izquierda podemos apreciar Uruguay y divisar claramente el Río Santa Lucía y la ciudad de Montevideo. A la derecha vemos Buenos Aires.
Además se aprecia la sedimentación aportada por los afluentes.
Radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico
RADIOASTRONOMÍA

3.12.2009


1.30.2009

Algunos datos
sobre las
NUEVAS FUENTES
DE ENERGÍA
Y
Las medidas básicas para encarar el
CALENTAMIENTO GLOBAL
.








Basado en análisis de los investigadores Joel K. Bourne, JR. y Bill McKibben.



Los BIOCOMBUSTIBLES

Cuando en el año 2007 el piloto de carreras Darío Franchitti ganó las 500 millas de Indianápolis con su elegante coche de 670 caballos de fuerza, escribió una parte de la historia deportiva y del uso de “nuevos recursos energéticos”. Se convirtió en el primer piloto en ganar la famosa carrera automovilística con etanol puro. Combustible transparente de alto octanaje elaborada con maíz cuyos partidarios –desde agricultores, científicos y hasta políticos- esperan que pronto reemplace a la gasolina como combustible preferido para automotores.
Existe una carrera hacia los biocombustibles, sustitutos de la gasolina y diesel, fabricados con productos agrícolas como maíz, soya y caña de azúcar. Sus defensores dicen que estos combustibles renovables podrían mejorar la economía rural, ayudar a no depender de los precios internacionales del petróleo y lo mejor, disminuir las emisiones de de dióxido de carbono. A diferencia del antiguo carbono liberado por la quema de combustibles fósiles, que cada minuto eleva la temperatura del planeta, el carbono de los biocombustibles proviene de la atmósfera, es el que las plantas capturan durante su desarrollo. En teoría, consumir un tanque de etanol en un vehículo de ensayo puede tener un balance neutro de carbono.
La palabra clave es “podría”. Los biocombustibles que se ofrecen hoy, aún hacen poco por el ambiente. El maíz que requiere grandes dosis de herbicidas y de fertilizantes de nitrógeno puede erosionar la tierra más que cualquier otro cultivo. Producir etanol de maíz consume casi tanto combustible fósil como el que reemplaza. El biodiesel de soya consume apenas un poco menos. Los ambientalistas temen que el aumento en el precio de estos cultivos obligará a los agricultores a arar en todo el mundo millones de hectáreas de tierras de labranza marginales, ahora reservadas para la conservación de los suelos y de la vida silvestre, con lo que potencialmente se liberaría incluso más carbono a los campos de barbecho. El auge ya elevó los precios del maíz a alturas nunca vistas. En Brasil, el año pasado, treinta años después de haber lanzado un programa intensivo para reemplazar la gasolina por etanol de caña de azúcar, Brasil anunció que, gracias al etanol y a un incremento en la producción nacional de petróleo, se había liberado de la importación de hidrocarburos.
Hoy estamos frente al auge de las compañías de energía renovable.
Según Nathanael Greene, investigador principal del “Natural Resources Defense Council”, todo lleva a la obtención de beneficios para la vida silvestre, para el carbono de los suelos y la naturaleza en general. La clave según este y otros investigadores, es resolver cómo fabricar combustible de material vegetal que no sirva de alimento –por ejemplo, pasto de las praderas, árboles de crecimiento rápido o incluso algas. Ese enfoque, junto con vehículos y comunidades más eficientes en el uso de las fuentes de energía, podrían eliminar nuestra demanda de derivados del petróleo para la segunda mitad del siglo XXI.

Hace más de un siglo, el primer auto de Henry Ford funcionaba con alcohol, mientras que Rudolf Diesel arrancaba el suyo con aceite de maní. Pero ambos inventores descubrieron el “aceite de piedra” (petra oleum), después de ser refinado ligeramente, daba mayor rendimiento por litro que el combustible vegetal, y que además era más barato. El petróleo pronto reemplazó los combustibles vegetales. Únicamente en periodos de escasez, algunos países en la década de los setenta especialmente recurrieron al etanol, mezclándolo con gasolina para “estirar” las existencias.
Sólo hasta el año 2000, el alcohol para combustibles regresó, principalmente como aditivo en mezclas de combustibles menos contaminantes. Hoy las fábricas más modernas de etanol, trituran el maíz, lo mezclan con agua y se calienta, luego se agregan enzimas que transforman el almidón en azúcares. En un tanque de fermentación, poco a poco se convierten los azúcares en alcohol, que se separa del agua mediante destilación. El sobrante del proceso sirve de alimento para el ganado y parte del agua residual, alta en nitrógeno, se usa como fertilizante. El proceso despide grandes cantidades de CO 2, y aquí es donde la “etiqueta verde” del etanol comienza a ponerse “negra”. La mayoría de las plantas de etanol queman gas natural o cada vez más carbón para crear el vapor que requiere la destilación, añadiendo emisiones de combustible fósil al CO 2 emitido por los procesos antes mencionados. Cultivar el maíz requiere fertilizantes de nitrógeno, gas natural y un uso importante de maquinaria agrícola que funciona con combustible diesel.
En definitiva el balance energético, es decir la cantidad de energía fósil necesaria para producir etanol versus la energía que se obtiene, sugiere que el etanol sale perdiendo, pues requiere más combustible fósil emisor de carbono que aquel que desplaza. El etanol de maíz no es una solución eficiente contra los gases de efecto invernadero.

Una alternativa planteada a los biocombustibles citados y aumentar su balance energético y los beneficios contra los gases de efecto invernadero del etanol, es crear un sistema cerrado. La idea es alimentar calderas con metano proveniente de biodigestores alimentados con estiércol del ganado; en esencia, usar biogas para elaborar biocombustible.
Otra posibilidad es seguir el ejemplo de Brasil y su producción de caña de azúcar, destinada a la obtención de etanol de caña de azúcar. Los expertos calculan que producir y quemar etanol de caña de azúcar, genera de 55 a 90 % menos de dióxido de carbono que la gasolina. El problema esta en que antes de cosechar la caña, suelen quemarse los campos antes, llenando el aire de hollín, liberando metano y óxido nitroso, dos potentes gases de efecto invernadero. Este intento continuo de aumentar la producción de biocombustibles, aumentando la superficie cultivada, puede contribuir a la deforestación, desplazamiento de otras actividades agrícolas y al deterioro de la biodiversidad.
Todos los biocombustibles consumen cosechas que podrían servir para alimentar parte de la población mundial. Un informe de la ONU concluye que, pese a los grandes beneficios potenciales, el auge de los biocombustibles podría reducir la seguridad alimenticia y elevar el precio de los alimentos en un mundo donde 25000 personas mueren de hambre todos los días, la mayoría, menores de cinco años de edad. La producción de estas alternativas energéticas ya ha disparado los precios del maíz y el azúcar, y todo parece indicar que ni bajaran. Se espera que la demanda de combustibles y alimentos se duplique para mediados de siglo, y muchos especialistas temen que en los próximos años, el cambio climático afecte negativamente la producción agrícola.

Una manera de aprovechar los beneficios de los biocombustibles sin ejercer presión sobre los alimentos, es fabricar etanol con tallos, hojas e incluso aserrín (productos vegetales secundarios que suelen desecharse, quemarse o reinvetirse en la tierra). Esos materiales están compuestos principalmente de celulosa, las duras cadenas de moléculas de azúcar que constituyen las paredes de las células vegetales. Descomponer esas cadenas y fermentar los azúcares podría producir combustibles que no compitan con los cultivos alimenticios. Los visionarios, plantean un resurgimiento de los pastos perennes de las praderas con raíz profunda, que tomen carbono del suelo, ofrezcan un hábitat a la vida silvestre, controlen la erosión y proporcionen mucho combustible.
Hasta el momento solo unas pocas plantas norteamericanas fabrican etanol de celulosa. Algunas pueden convertir una tonelada de biomasa, en 256 litros de etanol en una semana. Aún es necesario mejorar la eficiencia para que el etanol celulósico compita con otros combustibles. Los investigadores buscan compuestos que descompongan la celulosa, tratando de contaminar lo menos posible; una posibilidad, son, microbios y enzimas genéticamente modificadas provenientes del sistema digestivo de las termitas, estos organismos son un ejemplo efectivo de obtención de energía celulósica en la naturaleza.

La mayoría de los científicos especializados en el tema, opinan que no existe un cultivo mágico para fabricar combustibles que resuelva nuestras necesidades energéticas sin dañar el ambiente. Pero casi todos afirman que las algas son la base ideal para la obtención de combustibles. Las mismas crecen en aguas residuales, incluso en agua de mar, y necesitan poco más que luz solar y CO 2 para crecer. Varias nuevas compañías están trabajando en la obtención de combustible viable en base a algas. Uno de los procesos desarrollados, usa algas en bolsas de plástico para trasvasar el dióxido de carbono generado por las emisiones de las chimeneas de las plantas de energía. Las algas no sólo reducen los gases que contribuyen al calentamiento global, sino que también destruyen otros contaminantes. Algunas algas fabrican almidón, que puede convertirse en etanol, Otras producen aceite que puede destilarse en biodiesel o incluso combustible para avión. Pero lo mejor es que las algas, en las condiciones correctas, son capaces de duplicar su masa en cuestión de horas. Mientras que una hectárea de maíz produce cerca de 1500 litros de etanol al año y una hectárea de soya unos 230 litros de biodiesel, cada hectárea de algas, produciría más de 19000 litros de biocombustible al año. El maíz y la soya se cosechan una vez al año, mientras que las algas todos los días.

Al final para que esto funcione, debe ser más barato que los combustibles derivados del petróleo.

Suministro, eficiencia y precio final, determinaran el futuro del etanol y del biodiesel. Pero por ahora los llamados “combustibles verdes” tienen un innegable atractivo. No se puede esperar durante generaciones un resultado, hay que obtenerlos ahora. Tenemos la obligación de usar combustibles renovables si deseamos un verdadero avance de nuestra civilización.


Medidas para el calentamiento global

Antes de la Revolución Industrial, la atmósfera de la Tierra contenía alrededor de 280 partes por millón de dióxido de carbono. Esa era una cantidad “adecuada”. Puesto que la estructura molecular del dióxido de carbono atrapa calor cerca de la superficie del planeta que de otra manera irradiaría de vuelta al espacio, la civilización creció en un mundo cuya temperatura era regulada por esa cantidad.
Desde que comenzamos a quemar carbón, gas y petróleo para obtener energía, esa cifra de 280 se elevó gradualmente. Cuando empezamos a medirla, a fines del decenio de los cincuenta, ya había alcanzado el nivel de 315. Hoy se sitúa en 380, y aumenta casi dos partes por millón al año. No parece mucho, pero el calor adicional que ese CO 2 atrapa, (un par de vatios por metro cuadrado de la superficie de la Tierra), basta para calentar el planeta considerablemente. Ya hemos elevado la temperatura del planeta y es imposible predecir con exactitud las consecuencias de cualquier aumento de CO 2 en la atmósfera; sin embargo, el calentamiento que hemos observado hasta ahora ha causado que se derrita casi todo lo que está congelado en la Tierra, ha modificado las estaciones y el régimen de precipitaciones, a causado cambios en los niveles oceánicos, etc.
No importa lo que hagamos ahora, el calentamiento aumentará; hay un tiempo de retraso antes de que el calor provoque todos sus efectos en la atmósfera. Es decir, no podemos detener el calentamiento global. Nuestra tarea es contener el daño, lograr que las cosas no se escapen de las manos, e incluso eso no es fácil. En primer lugar, hasta hace poco no contábamos con información clara que sugiriera el momento en que se avecinaría la catástrofe. Ahora se tiene una imagen más clara; en los últimos años se ha presentado una serie de informes que señala que sería prudente respetar la cifra de 450 partes por millón de CO 2 como límite. Los científicos consideran que, más allá de ese punto, es probable que en los próximos siglos nos enfrentemos por ejemplo, al derretimiento de los mantos de hielo de Groenlandia y de la Antártida occidental, así como un posterior aumento del nivel del mar en proporciones gigantescas. Por otro lado, 450 partes por millón sigue siendo el cálculo más aproximado (sin incluir otros gases de efecto invernadero, como el metano y el óxido nitroso), el cual, sin embargo, servirá al mundo como una especie de límite. Si las concentraciones siguen aumentando en dos partes por millón al año, sólo nos quedan tres décadas y media. Así las cuentas no son complicadas, lo cual no significa que no intimiden. Hasta ahora, sólo europeos y japoneses han comenzado a reducir sus emisiones de carbono, y bien podrían no alcanzar incluso sus modestos objetivos.
Mientras tanto, las emisiones de carbono de países como Estados Unidos, un cuarto del total mundial, aumentan a un ritmo constante. De repente, también China e India producen ahora también grandes cantidades de CO 2. Sus poblaciones son tan grandes y su crecimiento económico tan acelerado, que la perspectiva de una disminución mundial de emisiones se vuelve bastante desalentadora. Actualmente los chinos construyen promedialmente una central eléctrica alimentada con carbón cada semana.

Evitar la catástrofe implica, reducciones rápidas, sostenidas y drásticas de las emisiones por parte de los países tecnológicamente adelantados, aunadas a una transferencia tecnológica a gran escala al resto del mundo en vías de desarrollo, a fin de optimizar el consumo y manejo de las fuentes de energía.
La proporción del problema implica que necesitaremos muchas estrategias. En el año 2004, un equipo realizó una de las mejores evaluaciones de posibilidades. Stephen Pacala y Robert Socolow publicaron un artículo en la revista Science en el que pormenorizaban quince “medidas estabilizadoras”; cambios realmente importantes y significativos, para los que la tecnología ya estaba disponible. Algunas de ellas ya conocidas por el público en general, vehículos con bajo consumo de combustible, casa mejor edificadas, turbinas eólicas de generación eléctrica y los biocombustibles. Otras son más novedosas e implican algunas dudas sobre su implementación, por ejemplo, construcción de plantas alimentadas con carbón capaces de separar el carbono de los gases emitidos a fin de “aislarlo” bajo tierra.
Todo esto es más difícil que sólo quemar combustibles fósiles. Hay que comprender que ya utilizamos nuestro combustible mágico y lo que sigue en principio será más costoso y más difícil. El precio de la transición mundial a las nuevas tecnologías y recursos, estará en el orden de los billones de euros. Desde luego, en el camino esto creará miles de empleos nuevos y, al final, será un sistema superior a los anteriores.
Además, puesto que desperdiciamos tanta energía en la actualidad, algunas de las tareas serían relativamente fáciles de llevar a cabo. Si sustituyéramos toda bombilla incandescente tradicional, por bombillas fluorescentes de bajo consumo, sería un impresionante comienzo en el cumplimiento de las quince medidas antes mencionadas. Sin embargo, en el mismo decenio debemos construir 400000 turbinas eólicas de gran tamaño. Debemos seguir el ejemplo de Alemania y Japón y fomentar la utilización de paneles solares, lograr también que la mayoría de los agricultores del mundo aren menos campo, a fin de recuperar el carbono que han perdido sus suelos. Tendríamos que hacer todo al mismo tiempo y comenzar ahora.

La totalidad de las respuestas no son de carácter técnico, muchas de las vías hacia la estabilización pasan directamente por nuestra vida cotidiana.
Debemos modificar algunos hábitos que van desde la alimentación hasta el uso de recursos tecnológicos.
Hay quienes opinan que el aumento de los costos de los combustibles fósiles, llevará a buscar nuevas fuentes de energía renovable, de hecho esto esta haciendo que nuestro gobierno y otros busquen opciones alternativas. En nuestro caso lo económico ha pesado más que la conciencia del uso razonable y amigable de los recursos. En el mundo desarrollado, también los costos tienen principal importancia. A comienzos del 2007, un grupo de expertos de las Naciones Unidas calculó que el costo total de la transición energética, una vez deducidos los haberes y los deberes, sería de apenas un poco más de 0,1% de la economía mundial anualmente durante el siguiente cuarto de siglo. Un precio bajo a pagar.
A fin de cuentas, el calentamiento global quizás presente el mayor reto que hayamos afrontado los humanos.

…Una medida a la vez:
Todas las estrategias enumeradas a continuación, reducirían hacia el año 2058 las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en mil millones de toneladas métricas.
Eficiencia y conservación: Elevar a 25 km/l la eficiencia en el consumo de combustibles de los vehículos a nivel mundial para el 2058. Actualmente es de 12 km/l.
Reducir los kilómetros recorridos al año por vehículo.
Uso generalizado de los transportes colectivos, como ómnibus y trenes.
Mejorar en 25% la eficiencia de la calefacción, el enfriamiento, la iluminación y el consumo de electrodomésticos en general.
Elevar la eficiencia de centrales eléctricas alimentadas con carbón de 40 a 60%.
Aprovechar de forma eficiente la energía eólica e hidroeléctrica.

Captación y almacenamiento: Introducir sistemas para captar CO2 y almacenarlo bajo tierra en cientos de centrales alimentadas con carbón o miles alimentadas con gas natural.
Utilizar sistemas de captación en plantas de hidrógeno derivado de carbono que produzcan combustible para vehículos.
Emplear sistemas de captación en plantas de combustible sintéticos derivados del carbón que produzcan 30 millones de barriles al día.

Combustibles bajos en carbono: Reemplazar miles de centrales eléctricas alimentadas con carbón por otras alimentadas por gas natural.
Desplazar el uso mundial del carbón mediante la triplicación de la producción de energía nuclear. Un recurso que hoy en día se puede manejar de forma muy segura.

Fuentes de energía renovables y bioalmacenamiento: Incrementar la electricidad generada por el viento a 25 veces la capacidad actual.
Aumentar el uso de la energía solar a 700 veces su capacidad actual.
Intensificar la generación eólica a 50 veces la capacidad actual a fin de fabricar hidrógeno para vehículos de celda de combustible.
Ampliar la producción de biocombustibles basados en etanol a 50 veces la capacidad actual. Será necesario alrededor de un sexto de de las tierras de cultivo mundiales.
Detener toda deforestación.
Extender la labranza de conservación a todas las tierras de cultivo (las prácticas de arado habituales liberan carbono al acelerar la descomposición de la materia orgánica).

Todo esto sumado a la absorción natural de la tierra y los océanos, podrían regular el balance térmico del planeta en los próximos cincuenta años. Pero a pesar de esto, se deberá buscar constantemente nuevas estrategias y tecnologías que colaboren a la reducción de las emisiones.

Debemos ofrecer un futuro viable a las próximas generaciones y a la biodiversidad del planeta. Sólo si nos movemos con decisión y con la madurez, que aún no hemos mostrado como especie, podremos superar exitosamente este grave problema. Aún hay esperanza.

5.22.2008

Vida en el Universo
Este material busca proporcionar brevemente al alumno del curso de Astronomía, datos e ideas sobre el tema vida en el Universo, para facilitar la reflexión sobre el mismo.


INTRODUCCIÓN
La vida, una forma de materia exuberante, bulliciosa y gregaria, cualitativamente diferente a las rocas, el gas y polvo, pero formada por los mismos componentes, por los mismos elementos que se encuentran en todas partes.
Es muy difícil definir la vida en términos absolutos. Se dice que la vida se reproduce, que consume energía, que se adapta. Algunas formas de vida han creado grandes redes centrales de procesamiento. Por lo menos en una ocasión, la vida ha cobrado profunda conciencia de sí misma.
Esa misma vida plantea una gran interrogante ¿Hay vida en el resto del Universo?
Es el misterio científico más tentador y difícil de resolver. Con instrumentos como el telescopio espacial Hubble, se han descubierto gran número de cuerpos cósmicos y, aún así, sólo saben de un planeta habitado, el nuestro.
Todos planteamos diferentes suposiciones, científicos como Frank Drake y Carl Sagan calculaban el número de civilizaciones tecnológicas tan sólo en nuestra galaxia, el mismo ascendía a un millón en un caso y en otro a diez mil.
El investigador J. Oro, calculaba que la galaxia está salpicada de cientos de civilizaciones. También existen los escépticos como Zuckerman, astrónomo de la Universidad de California, en Los Ángeles, que piensa que bien podríamos estar solos en esta galaxia, por no decir en el Universo.
Todos los cálculos son especulativos. No existen pruebas contundentes de que exista la vida fuera de la Tierra.
Si existe vida en otra parte del Universo, nos enfrentaremos a un problema, no sabemos nada sobre esa forma de vida. Ignoramos por ejemplo si su estructura se basa en átomos de carbón. Desconocemos si necesita un medio líquido o ciertos gases.
A pesar de las incertidumbres, la vida fuera de la Tierra se ha convertido en un campo de investigación científica cada vez más fascinante. A este campo de investigación se le conoce como exobiología, astrobiología o bioastrono-mía

Por lo que sabemos el Universo puede estar lleno de planetas.
En los años noventa se encontraron organismos que se desarrollaban en medios extraños y hostiles en nuestro propio mundo. Si los microbios pueden vivir en los poros de una roca enterrada en las profundidades o en la orilla de un manantial hirviente, entonces un lugar como el planeta Marte podría parecerles un lugar no tan despreciable.
En estos momentos estudiamos con detalle el planeta Marte. En los años venideros, también se investigará a Europa, una de las lunas de Júpiter. Ese lugar ofrece muchos indicios de la existencia de un océano bajo su superficie y es posible que albergue una biosfera oscura y fría.
La búsqueda de un microbio extraterrestre se complementa con el afán constante por encontrar algo grande, inteligente y comunicativo.
El Universo parece habitable. Si el Universo contiene vida en abundancia, no es factible que esa vida permanezca para siempre en el reino de lo desconocido.
Establecer contacto con una civilización extraterrestre sería un suceso que marcaría un hito y cuestionaría las ideas establecidas, aunque los exobiólogos se conformarían con descubrir un fósil diminuto, un pequeño vestigio de bioquímica extraterrestre. Un simple ejemplo, un dato que complemente lo que ya conocemos sobre la vida.
Si esto ocurriera se comenzaría un largo proceso para colocar al humano en su verdadero contexto cósmico.
Los científicos descubren organismos que se reproducen en ambientes hostiles para el ser humano, pero esenciales para ellos. La imaginación se debe expandir más allá de lo conocido.
La posibilidad más tentadora es que el Universo esté lleno de vida y que la encontremos en los próximos siglos. El optimismo de la exobiología se basa en el conocimiento de los seres vivos, que están formados principalmente de hidrógeno, nitrógeno, carbono y oxígeno: los cuatro elementos químicamente activos más comunes en el Universo.
La composición esencial del humano, es la misma que el resto del Universo. Como Carl Sagan afirmaba, el árbol y el hombre tienen un origen común, no sólo somos “hermanos” de los demás seres vivos del planeta, sino también de las rocas, el agua y de cuerpos celestes que se encuentran a millones de años-luz de nosotros.

Los ecosistemas en funcionamiento no dependen exclusivamente de la luz solar o de la fotosíntesis.
A principios de la década de los noventa, los investigadores encontraron que en la roca basáltica de las profundidades del estado de Washington abundan microbios totalmente aislados del mundo fotosintético. Hay formas de vida todavía más complejas que se adaptan a medios hostiles.
Existen temas asociados con la búsqueda de vida fuera de la Tierra, como por ejemplo los O.V.N.I.s. Después de investigar sobre objetos voladores no identificados se llega a la conclusión de que no es posible ganar una discusión sobre el tema. Los creyentes de corazón y los escépticos rara vez cambian de bando. Sin embargo, es justo decir que los extraterrestres en platillos voladores carecen de importancia científica.
Muchos científicos no se preguntan por qué los extraterrestres rondan la Tierra en naves, más bien se preguntan por qué no lo hacen.
La raza humana podría, en teoría, colonizar la galaxia en alrededor de un millón de años; si esto es posible, otras civilizaciones más antiguas ya podrían estar viajando por nuestra galaxia.
Como dato importante recordemos que la estrella más cercana, más allá del Sol está a poco menos de 40 billones de kilómetros.

Hace más de dos mil años, el filósofo griego Metrodoro de Chios escribió: “No es natural que en un campo tan vasto sólo haya una vara de trigo, y en el Universo infinito sólo un mundo con vida”. Hace unos cuatro siglos, Giordano Bruno murió quemado en la hoguera en parte porque creía que existían otros mundos habitados en el cosmos.
Los biólogos comenzaron a detectar organismos en ambientes terrestres tan exóticos que encontraron un nuevo motivo de inspiración para volver a ver el resto del Sistema Solar como un lugar potencialmente habitable. También descubrieron indicios de que la vida había aparecido en la historia de la Tierra antes de lo pensado. Quizás cuando aparecía la vida en la Tierra, Marte fuera un planeta mucho más apropiado para la vida como la conocemos de lo que es ahora.
Si la vida se originó de procesos naturales en la Tierra, entonces lo mismo podría haber ocurrido en otros mundos. Y, sin embargo, cuando observamos el espacio sideral no encontramos un ambiente lleno de vida. Podemos ver planetas y satélites donde la vida como la conocemos no podría perdurar; parece que hay muchas más formas de convertirse en un planeta desolado que en uno con vida.
Nuestro planeta se encuentra en una zona reducida del Sistema Solar, con la temperatura justa, a la distancia exacta del Sol para que el agua esté en la superficie en estado líquido. También debemos recordar que existen otras muchas condiciones que hacen que la vida prospere en nuestro mundo.
La búsqueda de vida extraterrestre es en cierto modo, la búsqueda de límites a la aparición de la vida o la evolución de organismos complejos.
En 1960, un astrónomo estadounidense llamado Frank Drake se convirtió en la primera persona en realizar observaciones en las ondas de radio para detectar señales de civilizaciones extraterrestres tecnológicamente avanzadas. Presentó una guía de cómo analizar la probabilidad de detectar vida inteligente y partió de la velocidad con que se forman las estrellas y el número convencional de planetas para terminar con la longevidad de las civilizaciones.
Viendo los factores de izquierda a derecha (N=R* fp ne fl fi fc L) saltan a la vista casi de inmediato algunas incógnitas muy importantes. El único factor que se entiende bien, R* , nos indica el número de estrellas. Hay que decir que existen más de cien mil millones sólo en nuestra galaxia, quizás hasta 400 mil millones. El segundo factor, fp, la fracción de estrellas con planetas, hoy en día se estudia bastante pero el equipo de detección sólo encuentra planetas sumamente voluminosos. Estos cuerpos gigantes no son como la Tierra. Muchos de los planetas fuera de nuestro Sistema descubiertos hasta ahora pudieron haber migrado hacia la estrella precursora con el tiempo, con la consecuente destrucción a su paso de planetas rocosos parecidos a la Tierra.
El rastreador Terrestre de Planetas podría ayudar a resolver el siguiente factor de la ecuación, ne (el número de planetas con ambiente habitable), e incluso ser capaz de deducir cierta evidencia del siguiente factor, fl (la fracción en la que se ha originado la vida).
Incluso en la Tierra, el origen de la vida es un tenaz misterio. Si lo analizamos, la vida es un evento muy poco probable. Ninguno de los principios de la materia sostiene que la materia debe transformarse en vida por sí sola.
Nadie puede asegurar que la vida requiera agua, aunque parece ser lo más probable y es sin duda el caso de la Tierra. El agua en estado líquido puede ser muy escasa en el Universo, pero otro supuesto ingrediente para la vida, las moléculas orgánicas, las formadas principalmente de carbono, son bastante comunes.
El factor fi, es la frecuencia con que la vida evoluciona a una condición “inteligente”. Existen diversas posiciones sobre el origen de la inteligencia. Algunas personas sostienen con apasionamiento que la vida extraterrestre no se parece en nada a nosotros, y otros piensan que la biología de la Tierra quizás sea un ejemplo de lo que existe fuera de ella.
Lori Marino, psicobióloga de la Universidad de Emory, señala que todo parece indicar que el cerebro de los delfines aumentó considerablemente de tamaño en los últimos 35 millones de años, hecho que podría compararse con la cuadruplicación del tamaño del cerebro de los homínidos en los últimos millones de años. Según los cálculos de Lori Marino, pueden encontrarse contrastes enormes en la capacidad intelectual de las criaturas que habitan en otros planetas del Universo. Su posible desarrollo tecnológico y como civilización puede ser muy diferente al nuestro, quizás otros seres no lo tuvieron
Es cierto que los datos disponibles son escasos, y que sigue siendo territorio para filósofos y teólogos, entre otros. Por ejemplo cuestiones cómo: ¿Qué quiere decir “inteligente” ? Cuando nos preguntamos si estamos “solos”, en realidad lo que queremos saber es si existen otros seres en el Universo que se parezcan mucho a nosotros en los aspectos fundamentales. Idealmente buscamos seres que se comuniquen, el factor fc.
Sin duda existen tareas importantes de las cuales ocuparnos, además de buscar tratos con otras civilizaciones en nuestra galaxia o fuer de ella.
Encontrar vida fuera de la Tierra es importante, pero primero la vida debe sobrevivir en este planeta. La longevidad de las civilizaciones es el factor final de la ecuación de Drake, la inquietante letra L. Los seres humanos, como los conocemos han habitado la Tierra apenas 125 mil años, más o menos. Quizás nuestro cerebro no sea una ventaja. Cometemos errores. Devastamos nuestro mundo, envenenamos sus aguas, contaminamos el aire, destruimos otros seres.
Tenemos que lograr que la L (longevidad de las civilizaciones) sea lo más prolongada posible.
Aunque encontremos vida inteligente fuera de nuestro planeta, puede que no sea lo que estamos buscando.
El gran momento del encuentro tal vez sólo nos recuerde que lo que debemos desear encontrar es una mejor versión de nosotros mismos.

“Una vieja convicción mía es que cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, aunque improbable, tiene que ser cierto.” (Frases favoritas de Sherlock Holmes, del cuento La aventura de la diadema de berilo de Arthur Conan Doyle)


Bibliografía recomendada para el tema:

* Heidmann J. “La vida en el Universo”. Alianza, Madrid 1993.
* Fernández J. A. “Vida y Cosmos, nuevas reflexiones”. Dpto. de publicaciones, Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, Montevideo 1995.
* Sagan C. “Cosmos”. Planeta, Barcelona 1981.
* Drake F. y Sovel D. “¿Hay alguien más en el Universo?. Javier Vergara, Buenos Aires 1993.
& Cairns – Smith A. G. “ Siete pistas sobre el origen de la vida. Una historia científica en clave detectivesca”. Alianza, Madrid 1990, (Edición original de Cambridge. Univ. Press, 1985).
& Solomon, Berg, Martin, Ville. “Biología de Ville”. Nueva Editorial Interamericana, 3era. Edición 1996.
& Orgel L. “The origin of life on Earth”. Scientific American 271, p. 52 – 61 E.E.U.U. 1994.
& Calvin W.H. “Aparición de la Inteligencia”, Investigación y Ciencia, diciembre 1994.
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5.09.2008

Nuestro país visto desde el espacio

En esta imagen podemos apreciar la superficie de nuestro País desde el espacio cercano a la Tierra.

LA TIERRA.

  Se pretende con este material, dar conocimiento al alumno, sobre el origen y primera etapa de la historia terrestre. Desde un enfoque muy básico, pero correcto; mostrando la evolución hacia la complejidad. Es importante recordar que es bueno trabajar antes, el origen del Sistema Solar.


LA TIERRA

 

   Nuestro planeta empezó por ser un lugar elemental de rocas y gases, donde la luz solar era más débil que ahora y la Luna, que orbitaba a casi una décima parte de su distancia actual, se veía inmensa. Millones de años debieron pasar antes de que la Tierra fuera apta para la vida, pero en ciertas regiones todavía se pueden encontrar paisajes que evocan estos duros inicios.

  Al inicio de su existencia, la Tierra estaba llena de rocas fundidas por la alta temperatura y gases tóxicos. Con el paso del tiempo su superficie se ha enfriado, las montañas se han formado y erosionado. Y surgió la vida. A partir de los indicios proporcionados por las rocas más antiguas, los magmas más profundos e, incluso, por los cráteres que cubren la superficie de la Luna, los científicos han descubierto cómo era la Tierra en sus primeros tiempos.
   Todo comenzó hace 4600 millones de años, cuando alrededor del Sol se arremolinaban partículas de roca y hielo que chocaban y se fusionaban. Estas violentas colisiones múltiples crearon planetas, incluida la joven Tierra. En medio de esta conmoción, un cuerpo celeste, del tamaño de Marte, golpeó nuestro planeta con la energía de billones de bombas atómicas, suficiente para disolverlo por completo. La mayor parte del cuerpo que se impactó fue “tragada” por el océano de magma creado por el mismo golpe. Pero la colisión también puso en órbita trozos de roca vaporizada, los cuales rápidamente se unieron y formaron una esfera. Desde entonces, la historia de la Tierra se ha desarrollado bajo la resplandeciente mirada de su satélite.
Luego del nacimiento de la Luna, la superficie de la Tierra comenzó a enfriarse. No obstante, el planeta siguió “sin dar señales de vida” durante los 700 millones de años, un periodo al que se le conoce como hadeano, en referencia al inframundo griego (Hades). Islotes de roca sólida flotaban a la deriva en el “océano de magma”. Los gases emanaban de la roca conforme esta se enfriaba, y envolvían al planeta en una atmósfera “ardiente” y sin oxígeno. Al ir descendiendo la temperatura, el vapor se condensó en lluvia que fue llenando las cuencas oceánicas. Es probable que la existencia de estos primeros océanos haya sido muy corta, puesto que los escombros espaciales, producto del nacimiento de los planetas, bombardearon la Tierra durante el periodo hadeano. Los impactos de mayor intensidad quizá hayan tenido temperatura suficiente para evaporar los océanos y hacer que el proceso de enfriamiento y condensación comenzara una vez más.
   Los constantes impactos disminuyeron hace aproximadamente 3800 millones de años, gracias a lo cual el agua líquida pudo permanecer más tiempo en la superficie. En ese periodo, quizá en los océanos, las inertes reacciones químicas cruzaron un umbral. La complejidad aumentaba, y comenzaron a producir moléculas que tuvieron la capacidad de reproducirse y de evolucionar. Un camino que continua hasta nuestros días, el de la complejidad. La vida empezaba el camino que condujó, hace unos 3500 millones de años, a la aparición de una cianobacteria unicelular verde azulada que “floreció” en las regiones soleadas de los océanos. Estos organismos microscópicos, en cantidades impresionantes, cambiaron por completo el planeta. Capturaron energía del Sol para convertirla en nutriente y, como producto de la degradación, liberaron oxígeno. Poco a poco la atmósfera se tornó en aire respirable, haciendo posible la diversidad de formas de vida, cada vez más complejas.
   Aquellos procesos que transformaron el infernal paisaje de nuestro planeta en un mundo habitable aún pueden verse hoy en día. El calor primordial que quedó de la formación del planeta todavía aflora en erupciones volcánicas. En los ambientes más inhóspitos del planeta, las cianobacterias reinan hoy como lo han hecho por miles de millones de años. Y cada vez que una planta crece donde antes había lava, la victoria de la vida sobre la roca inerte se reafirma.

   En la actualidad podemos encontrar lugares donde podemos apreciar escenas de la Tierra primigenia.
Por ejemplo, se desarrollan en las orillas del cráter volcánico de Pu´u ´O´o, en Hawai. La lava expulsada por los conos de salpicadura ha llenado el fondo del cráter y se ha enfriado transformándose en una fracturada corteza gris. Una y otra vez, en sus comienzos, la superficie de la Tierra se enfrió y se endureció para nuevamente derretirse, tras un gran impacto proveniente del espacio.
Los géisers en Nevada, Estados unidos de América, arrojan chorros de dos metros de agua hirviendo. Las cianobacterias, los primeros organismos en producir oxígeno, dejan marcas verde azuladas en los costados del montículo, un entorno húmedo y rico en minerales que podría asemejarse a las condiciones donde surgió la vida.
    Los estromatolitos, tanto fósiles como vivos, atestan la Bahía de Shark, en Australia Occidental. Estos depósitos se forman donde las colonias de microorganismos productores de oxígeno capturan minerales y sedimento del agua marina. Los antiguos estromatolitos ayudaron a crear una atmósfera respirable.
Plantas de la especie Psilotum nudum, de pocos centímetros de altura, se abren camino en lava apenas enfriada del Parque Nacional de los Volcanes de Hawai. Sin hojas ni raíces, es posible que se parezca a las primeras plantas que prosperaron en tierra firme, hace casi 500 millones de años.
(BREVE HISTORIA - PRIMERA PARTE)

SISTEMA SOLAR

FICHA DE DIVULGACIÓN: Nº 3
-Curso de: ASTRONOMÍA Y CIENCIAS DE LA TIERRA Y EL ESPACIO.
-PROF. ADRIÁN BUSIO (2007).

ORIGEN DEL SISTEMA SOLAR
(Datos y síntesis de eventos)

A comienzos del siglo XIX, el matemático y astrónomo francés Pierre-Simon de Laplace formuló la teoría de que el Sistema Solar se formó a partir de la concentración gravitatoria de una nube de gas y polvo. Por una ley física (conservación de momento angular), a medida que un objeto se contrae aumenta su velocidad de giro.
Según Laplace, la fuerza centrífuga generada por el rápido giro, provocó primero el achatamiento de anillos de materia en su plano ecuatorial en donde se formaron planetas. La mayor parte de la materia quedó concentrada en las regiones centrales de la nube donde se formó el Sol.
La teoría nebular de Laplace se ha mantenido en sus aspectos básicos hasta nuestros días. Hoy se asume que una pequeña fracción de la masa de la nebulosa en contracción, de mayor momento angular (mayor velocidad de giro), se situó alrededor del Sol en formación (protoestrella), formando una especie de disco. En el centro de este disco la materia se condensó formando pequeños objetos, llamados planetesimales, que fueron aglomerándose en objetos cada vez mayores hasta terminar en los planetas conocidos. La noción de que los planetas se formaron en un disco explicaría porqué sus órbitas son cuasicoplanares, mientras que el proceso de acreción de pequeños planetesimales en un objeto masivo determina que éste quede en una órbita cuasicircular. Observaciones recientes en el rango de infrarrojo parecen confirmar que muchas estrellas jóvenes o de mediana edad están rodeadas de discos de gas y polvo.
Hasta hace pocos siglos, la opinión generalizada era que nuestro planeta, y el resto del Sistema Solar, no podían tener más de unos pocos miles de años. En el siglo XVII el arzobispo de Ussher (1581-1656) afirmó que la creación se completó en el año 4004 a.c., según creía interpretar de la Biblia. Sin embargo, a fines del siglo XVIII este modelo creacionista comenzó a derrumbarse ante la observación de ciertos fenómenos que ocurrían en la naturaleza. En 1785 el geólogo escocés James Hutton formuló la teoría del “uniformitarismo”, según la cual los procesos geológicos que hoy se observan han ocurrido con la misma intensidad en el pasado. Algunos años más tarde William Smith argumentó, partiendo de esta teoría, que algunas rocas sedimentarias debían requerir tiempos de formación mucho mayores a unos pocos miles de años, a juzgar por las observaciones actuales de la tasa de deposición de material arrastrado por el viento y los mares con el que se va a formar nuevas capas sedimentarias.
Fue, en el siglo XX que se pudo llegar a conocer con total certidumbre la antigüedad del Sistema Solar gracias a los precisos métodos radiactivos de datación de rocas. El principio es el siguiente: hay determinados isótopos que son inestables y que decaen espontáneamente a otros isótopos estables por emisión radiactiva de partículas alfa, electrones o positrones. Por ejemplo, el isótopo 238U del uranio decae en plomo 206Pb en un tiempo de vida media de 4500 millones de años. El rubidio 87Rb decae en estroncio 87Sr en 4980 millones de años, mientras el potasio 40K decae en calcio 40Ca en 1470 millones de años. Para la datación radiactiva de una roca se deben medir las concentraciones de isótopo radiactivo padre y del isótopo radiactivo radiogénico. Cuanto mayor sea la concentración de este último, mayor será la edad de la roca.
Utilizando el método de datación radiactivo se encontró que inclusiones refractarias en el meteorito Allende daban una edad de 4560 millones de años. La datación de otros meteoritos proporcionó edades similares a la anterior. Como los meteoritos se considera que son las rocas más primitivas del Sistema Solar, verdaderos residuos de la formación del Sistema Solar, la edad hallada anteriormente de unos 4600 millones de años, es correspondiente a la edad de la Tierra y del propio Sistema Solar. Las rocas más antiguas recogidas de la Luna por las misiones Apollo, tienen una antigüedad de unos 4300 millones de años, lo que indica que la corteza lunar, a partir del momento de su solidificación, es algo más joven que los meteoritos.
La corteza terrestre es aún más joven; las rocas sedimentarias más antiguas que se han encontrado provienen de Isua, Groenlandia, y tienen una antigüedad de 3760 millones de años. Algunas partículas de mineral cicrón mezcladas en sedimentos estudiados en el este de Australia dieron edades comprendidas entre 4100 y 4300 millones de años.



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* En la ficha de divulgación número cuatro, se describe brevemente, la historia temprana de nuestro planeta. Resaltando los hechos más importantes que llevaron a su organización actual.

4.28.2008

NOTICIAS

lunes 14 de abril de 2008
Brian May, rector honorario de la Universidad John Moores , Liverpool

El guitarrista de Queen, nombrado rector (honorario) de una Universidad en Liverpool
14/04/2008 Actualizada a las 13:45h Londres. (EFE).- Tras alcanzar hace años la fama como guitarrista del legendario grupo de rock Queen, Brian May dio hoy un paso más en su nueva vida académica al convertirse en rector de la Liverpool John Moores University (LJMU). May, de 60 años, tomó posesión del cargo en una ceremonia celebrada en el Saint Georgès Hall, el imponente edificio neoclásico que domina el centro de Liverpoool (norte de Inglaterra). "No importa qué edad tengas o en qué etapa de la vida te encuentres: nunca es demasiado tarde para comenzar a aprender", dijo hoy el guitarrista. El músico, que ya recibió el pasado año una beca de investigación honoraria de la LJMU, se declaró "muy orgulloso" de su nueva responsabilidad.
Como rector, presidirá las ceremonias de graduación y representará a la universidad en ocasiones especiales, entre otros cometidos.
May sucede en el puesto a la prestigiosa abogada Cherie Booth, esposa del ex primer ministro británico, Tony Blair, quien asistió al acto.
El rockero acabó el año pasado su tesis doctoral sobre polvo estelar, más de tres décadas después de haber empezado ese trabajo en el Imperial College de Londres -donde estudió Astrofísica- y haberlo dejado a medias para dedicarse a su carrera con Queen.
May también ha publicado recientemente un libro "Bang! La historia completa del universo", escrito en colaboración los autores Chris Lintott y Patrick Moore.
Por su parte, el vicerrector de la LJMU, el profesor Michael Brown, afirmó que el músico representa un "gran ejemplo" a seguir que responde bien al espíritu de la universidad, resumido en el lema "Soñar, planear y lograr".
Brian May -agregó Brown- "nunca perdió de vista su sueño y pasión por la Astronomía y la Ciencia" pese a su "reconocimiento internacional como músico".

4.17.2008

ASTRO ACTUAL.

Palabras de Pierre Simon Laplace:
“La Astronomía, por la dignidad de su objeto y por la perfección de sus teorías es el más bello monumento del espíritu humano, el título más noble de su inteligencia. Seducido por las ilusiones de los sentidos y del amor propio, el hombre se ha considerado durante largos años, como el centro del movimiento de los astros, y su vano orgullo ha sido castigado por los temores que ellos le han inspirado. Al fin, varios siglos de trabajo han hecho caer el velo que cubría a sus ojos el Sistema del Mundo. Entonces, él se ha visto sobre un planeta casi imperceptible en el Sistema Solar, cuyo vasto extendido no es más que un punto invisible en la inmensidad del Espacio. Los resultados sublimes a los cuales este descubrimiento lo ha conducido son bien propios para consolarlo del rango que ellos asignan a La Tierra, mostrándole su propia magnitud en la extrema pequeñez de la base que le ha servido para medir los cielos. Conservemos con cuidado, aumentemos el depósito de estos conocimientos, las delicias de los seres pensantes. Ellos han rendido importantes servicios a la Navegación, y a la Geografía, pero su más grande beneficio es haber disipado los temores producidos por los fenómenos celestes y destruido los errores nacidos de la ignorancia de nuestras verdaderas relaciones con la naturaleza, errores y temores que renacerían prontamente si la antorcha de la Ciencia se extinguiese algún día”.